10 inevitables de las cuarenta primaveras

 

Uno no sólo llega a los cuarenta años cuando los cumple, llega durante varios años más y muchas  veces al año, por ejemplo cuando sus amigos aún están en los dorados treintas así los estén culminando o cuando los compañeros de trabajo cumplen años y no pasan de veintisiete, o cuando uno conoce mamás que están embarazadas por segunda o tercera vez pero tienen treinta y pico y no piensan en que tal vez se les hizo un poco tarde, los riesgos que corren, etc… En esos momentos uno nuevamente cumple cuarenta y de manera irremediable e irreversible te buscan para que compartas tus experiencias de vida y ya no para enseñarte o compartirte la propia.

Pero a los cuarenta años pasan cosas que si se tiene una actitud un poco irreverente lo harán reír una vez pase el momento de verse cara a cara con la realidad:

  1. Aunque no lo confiese canciones como “Yo también tuve veinte años” o “La treintañez” le harán ver que ya no sólo le pasa a sus padres sentir que no hay vuelta atrás y que de algún modo esos años se fueron y no volvieron.

 

  1. Su hijo sabrá más de tecnología que usted. Yo me he propuesto estar al día en asuntos de redes sociales, gadgets y demás pero solo mi hija logra configurar bien el computador, desbloquear el teléfono, poner buenos efectos a una fotografía, y me informa de nuevas apps disponibles (y las instala).

 

  1. El cuerpo con el que uno llega a los cuarenta años ya no es el mismo ni siquiera de hace cinco a no ser que siempre haya sido del tipo atlético y de vida saludable porque ni con varias cirugías encima logrará correr 5K y menos 10K si no lo ha practicado antes, es más, subir más de tres pisos cuando el ascensor esté dañado puede ser un gran reto diario. La buena noticia es que nunca es tarde y el cuarto piso hace que uno se decida, es ahora o nunca. Uno también puede retomar deportes que practicó antes y comprobar que no lo hace tan mal como cree y de pronto queda enredado en un mundos emocionantes como el de las bicicletas, el running o el senderismo.
  1. Las canciones que tanto le entusiasman, lo hacen cantar a pleno pulmón y bailar como si el tiempo no hubiera pasado son ahora clásicos musicales así no haya un cantante o banda actual que se aproxime a Soda Estéreo, Miguel Mateos, Andrés Calamaro o Fabulosos Cádillacs. Nada que hacer, pronto Persiana Americana y Tira para Arriba serán de la “viejoteca”, si es que ya no le quitaron el puesto a La Sirena viene hacia mí. Cada vez que suena una de esas canciones en la radio “la pisan” con un anuncio que dice que es un clásico.

 

  1. Si de ritmos y bailes se trata ni sueñe que sus hijos saben bailar un meneito, no. Los de menos de veinte años no tienen ni idea de un baile en conjunto, es más, a no ser que se trate de una fiesta de meros cuarentones ni se le ocurra parase a seguir sus pasos de El General ni levante la mano si “tú estás gozando”, porque podrían verlo como usted vio a Pedro El Escamoso. ¿Qué cara le han hecho sus hijos cuando lo ven bailando con los brazos arriba WMCA? La próxima vez que esté bailando emocionado, abra los ojos y verá que es cierto.

 

  1. La moda no incomoda a no ser que requiera tener un cuerpo que sea dos tallas menores del que está viendo en el espejo, por eso a los cuarenta hay que pensar bien lo que se va a poner, no tanto por el riesgo de parecer una “cuchibarbie” porque eso es cuestión de cada uno, pero como dice algún meme, procure que si usa moda animal print, su peso sea menor que el del animal en cuestión. El color negro suele ser un buen aliado, pero anímese a ponerse otra cosa y verá como le cambia la cara, se le quitan las ojeras y se verá con buen ánimo.

 

  1. El viernes siempre es motivo de alegría, uno se levanta como de quince o mejor de veinticinco que eran más agradables, se pone pinta de jeans day, llega a trabajar y todo es más agradable, versátil, ligero pero decisivo, todo es ahora o nunca y el pensamiento lleva a querer tomarse un vino con el ser amado, pero las horas pasan, el tráfico hay que enfrentarlo, mirar las tareas de los hijos, pensar en las clases del fin de semana, hay que hacer mercado, visitar a la suegra, ir a una condenada piñata y cuando uno mira el reloj son las 9 p.m. y podemos aprovechar para ver un capítulo de alguna serie de Netflix y cuando los ojos vuelven a abrirse el ser amado ronca y uno también está en las mismas, no me digan que a los cuarenta uno no ronca. El otro viernes será.

 

  1. Emprender una empresa para ser independiente y exitoso es una idea muy sexy a los cuarenta, pero yo de eso no sé mucho y de lo que si es que el miedo puede hacer malas jugadas así como la falta de buena planeación sobretodo de asuntos fiscales. Prepárese para trabajar mucho más que antes. Piénselo y si está decidido, no se quede con las ganas.

 

  1. Los placeres enormes son fantásticos pero también se pueden disfrutar en pequeños instantes que parecen regresarnos a los quince, veinte o veinticinco. Una mañana en que pueda dormir más tarde de las seis de la mañana, darse una jornada completa de lectura, películas y un buen café o un delicioso vino sin interrupciones, un par de horas con amigos para reírse a carcajadas y retomar temas que estuvieron pendientes por décadas, visitar a los padres y que le consientan. Dicen las malas lenguas que las mamás se comen las chocolatinas a escondidas en la cocina y que los hijos entran se hacen las locas y ponen cara seria.

 

  1. Es inevitable que trabaje con millennials y ahora podemos entender las quejas que hubo con respecto a la Generación X, es igual, así es la vida, da vueltas y por bien que se la lleve con ellos un buen día en sus conversaciones dirán que alguno actúa como si tuviera cuarenta y el otro responderá preguntándole que si está loco o borracho. Usted les dirá que tiene cuarenta y que un día llegarán ahí. Por “comeaños” que sea, será inevitable que en una reunión de trabajo todos coman tres o cuatro pedazos de pizza con gaseosa y usted pida una ensalada con una porción de pollo a la parrilla y agua para no irritar su cólon.

Los cuarenta se cumplen todos los días, no hay nada que hacer, por eso es mejor celebrarlos cada vez que pueda.

 

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