Niñas en la boca del lobo

Educar y cuidar hijas nunca ha sido sencillo y, en este tiempo, en que los violadores parecen estar al acecho no resulta nada fácil.  Estos malignos seres siempre han existido, como siempre hemos existido las madres y la posibilidad de prevenir un poco más, así como la imposibilidad de ser omnipresente para rescatarlas del peligro.

De la violencia sexual escuchamos cada día una historia más macabra que la anterior y las mamás rogamos a Dios o a quien sea para que a nuestras hijas no las toque nadie, pero al tiempo, es sorprendente cómo muchas familias siguen obligando a las niñas a que saluden de beso a quien no conocen o no les cae bien, a que sean amables con personas que no les inspiran confianza o se les corrige por contestar fuertemente ante lo que ellas pueden considerar como un insulto. ¿No es mejor respetarlas cuando dicen “no”?, ¿No se cultiva la actitud complaciente que tanto daño hace?

Se cree que el problema es absolutamente externo, pero vale la pena una mirada al actuar de los adultos para ver cómo si es posible prevenir un poco más.

En estos tiempos de redes sociales, en que el ser humano necesita contar con la validación de su comunidad para validar sus acciones, gustos y creencias, terminamos por abocar a las niñas a algo peor porque probablemente sin calcular las consecuencias, se les indica que la autodeterminación y la autoridad como madres, como adultos también depende de lo que opinan los demás, y la vida privada y los asuntos de casa también deben ser compartidos. Con el ejemplo, se enseña que parte de disfrutar depende de cuantos “me gusta” otorguen los demás a las fotos de los momentos que ya deberían ser felices solo por haberlos vivido.

En este orden de ideas, ¿cómo se les pide que no dependan de lo que hacen sus amigos?, que no sean “mostronas”? Hoy me enteré, tarde, puede ser, que existe la moda de mandarse un “pack” por whatsapp, que consiste en todo un estudio fotográfico y videos de su inocente desnudez que busca la aceptación de algún grupo de amigos o de algún jovencito que busca lo mismo al unir al resto de packs que ya han logrado como un coleccionable, gratis o comprable, disponible para todos.

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Las niñas desde los 9 años comparten videos en Musical.ly en los que bailan las canciones de moda y obtienen seguidores de manera muy rápida, ¿y quiénes son los seguidores?, ¿Las niñas de 11 años tienen más de 30 amigos? ¿Los papás conocen a los 30 amigos y a sus familias?. ¿Ya saben que hay muchos adultos con perfiles falsos que van detrás de las niñas?, por supuesto que si. Bueno, estos individuos no hacen excepciones.

 

 

Del empoderamiento femenino mucho se dice, de la necesidad de educar mujeres independientes, también; ¿y de controlar el comportamiento complaciente y del autocontrol de las madres para que limiten lo que comparten en las redes sociales sobre sus hijas?, ¿quién les dice a las mamás que no compartan todo en sus perfiles porque también es una manera de prevenir que sus hijas sean víctimas de algún tipo violación o de pornografía infantil?.

Si es posible ser más precavidos, es posible ser respetuosos con las niñas y no ponerlas nosotros mismos en la boca del lobo.