Acerca de

Llegué a mis primeros cuarenta años como hace la mayoría de gente, con el susto de empezar a envejecer pero con muchas ganas de vivir más y de disfrutar el resto de vida, de lo que sea que quede. Me diagnosticaron enfermedades adicionales a las que ya tenía, tenía unos kilos de más, un estrés importante y la oportunidad de seguir adelante, de reírme de mí misma cada día y de atreverme a ir más allá de mis límites. A los cuarenta, me llegó el momento de abrir los ojos y poner todo en su lugar: amar a mi familia, grabar en mi memoria cada sonrisa de mi hija, cada mirada de mi esposo, el amor de mis papás, la complicidad de mi hermano, la lealtad de mis amigos, divertirme en el trabajo, aprender de los millennials, comer bien, conocer nuevos lugares, hacer ejercicio y de vez en cuando tomarme una copa de vino o de tequila.

Este blog es para mis amigos, para mi familia, para los que tienen cuarenta años o están por ahí cerquita, por arriba o por abajo, para los que creen que los veinticinco son eternos y que los treinta son el punto clave de la vida. Es para que lo lea el que quiera, así es la vida, es para el que la quiera.

Con ANACADABRA empiezo a restar asuntos a la lista de eternos pendientes, y los invito a hacer lo mismo, a revisar ese listado mental y ponerse en acción.